Corte Suprema a la Deriva | Por Pedro Aguirre

Por Pedro Aguirre

Los “Padres Fundadores” de Estados Unidos concibieron a la Suprema Corte de Justicia como un asamblea imparcial de sabios alejados de pugnas políticas y atentos solo a la majestad de la Constitución y las leyes, pero esta noble intención se ha extraviado. La Corte se ha vuelto una institución intensamente partidista. Durante las últimas dos décadas prácticamente en todos sus veredictos más transcendentales los jueces se han decantado de acuerdo a su orientación política. Los cinco magistrados designados por un presidente republicano han votado en sentido contrario a como lo han hecho los cuatro nombrados por un mandatario demócrata. Por ello, cada nombramiento de un nuevo magistrado se convierte en una batalla campal.

El partidismo es mucho más notable en el caso de los jueces republicanos. Como lo señaló el New York Times, son de los más conservadores desde la Segunda Guerra Mundial. Muestras de su fervor sectario lo han dado en temas como los derechos al voto, financiamiento de las campañas electorales y anulación de legislaciones en materia laboral, antimonopolio y justicia penal. Actualmente, penden de un hilo el Obamacare, el derecho al aborto y, sorprendente para la supuesta democracia más importante del mundo, la posibilidad de perpetrarse un fraude electoral.

Trump quiere apurar el nombramiento en el Senado de la conservadora Amy Coney Barrett para antes de las elecciones porque quiere ganar los comicios a como dé lugar y contar, para ello, con una mayoría sólida de jueces republicanos. Su plan para rechazar la legitimidad de la elección, si pierde, es afirmar la ilegitimidad de millones de votos emitidos por correo. Podría iniciar una controversia ante la Corte al estilo de la verificada entre George Bush y Al Gore, pidiendo detener el escrutinio de votos antes de finalizarse el conteo de las boletas emitidas por correo.

Pero esta ofensiva para dominar a la Suprema Corte de forma tan perentoria podría resultarle contraproducente a los republicanos. En una encuesta de Washington Post-ABC News, el 58 por ciento de los encuestados se manifestaron porque el nombramiento de quien ocupe la vacante efectuado por el presidente entrante. Si los republicanos desafían a la opinión pública e insisten en impulsar, a ultranza, una designación para antes de las elecciones podrían ser castigados en las urnas, y no solo en lo concerniente a la elección presidencial, sino también en varias competencias senatoriales reñidas y comprometer su dominio de la Cámara Alta.

Otro dato interesante: el 64 por ciento de los votantes demócratas consideran la perspectiva de una mayoría conservadora reforzada en la Corte Suprema como un aliciente adicional para votar a Biden, y solo el 37 por ciento de los republicanos afirman algo similar respecto a Trump. La precipitación del presidente podría movilizar al voto demócrata.

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